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Institucional

Casi 470 inscriptos: la masterclass sobre violencia escolar y prácticas restaurativas

Se anotaron casi 470 personas de trece países. Diana Márquez dio la masterclass gratuita sobre violencia escolar y prácticas restaurativas, organizada junto a la Comunidad de Aprendizaje CoPAZ: habló del régimen penal juvenil que entra en vigencia el 5 de septiembre y de lo que eso le cambia a la escuela. No hace falta saber de derecho: es para docentes, familias y equipos escolares. La grabación y el material quedaron publicados.

Se anotaron casi 470 personas de trece países. El jueves 27 de agosto la masterclass se dio en vivo por Zoom, durante dos horas y cuarto, y también se transmitió por YouTube.

Fue la masterclass gratuita que dio Diana Márquez, presidenta de la Sociedad Argentina de Justicia Restaurativa SAJuR, organizada junto a la Comunidad de Aprendizaje CoPAZ. Habló de lo que la escuela va a tener que resolver a partir del 5 de septiembre.

Empieza por una ley, pero no hace falta saber de derecho: es para docentes, familias, equipos de orientación y cualquiera que trabaje con adolescentes.

Abrieron el encuentro María Teresa Barrios y Ma. Victoria Vásquez Risso, de Fundación CoPAZ, y por la Sociedad Argentina de Justicia Restaurativa SAJuR acompañaron Alejandra Zarza y Eva Cavanna.

Lo que cambia el 5 de septiembre

Diana empezó por el marco. El 5 de septiembre entra en vigencia en la Argentina la ley 27.801, el nuevo Régimen Penal Juvenil, que deroga un decreto ley de la dictadura. Desde ese día, una chica o un chico de catorce años puede ser sometido a proceso, condenado o absuelto.

La ley vieja tenía dos llaves: la edad y el tipo de delito. La nueva bajó la primera de dieciséis a catorce años y sacó la segunda. Lesiones, amenazas, resistencia a la autoridad, daño simple: delitos que antes quedaban afuera y ahora entran. Leída pensando en un recreo, esa lista es otra cosa. No es que ahora entra el delito grave adolescente: es que ahora entra lo que pasa un martes cualquiera.

Y hay un dato que Diana puso sobre la mesa temprano. En la provincia de Buenos Aires hay hoy 276 chicos y chicas encerrados sin ser punibles —uno de cada cinco de los que ingresaron al sistema— según el último informe de la Comisión Provincial por la Memoria. El encierro de quienes no podían ser juzgados no empieza con esta ley.

Placa de la clase: 276 chicos no punibles ya están encerrados en la provincia de Buenos Aires, el 22 % de los 1236 que ingresaron. Uno de cada cinco.El dato sale del último informe de la Comisión Provincial por la Memoria.

La escuela, aclaró, no responde penalmente por el delito de un alumno. Pero sí tiene deberes propios: el deber de cuidado mientras el chico está a su cargo, el de dar aviso a los organismos de protección, y la responsabilidad civil de la institución si el daño ocurrió por no haber hecho lo que se debía hacer. «La escuela no va a ir presa, pero sí se le va a preguntar qué hizo antes.»

Diana Márquez durante la masterclass, frente a la cámara, con una biblioteca detrás.Diana Márquez durante la clase. Captura de la transmisión.

Lo que contó la sala

A mitad de la clase se les pidió a las personas participantes que escribieran una situación de esa misma semana, en su escuela, que llamarían violenta. Llegaron treinta y una respuestas. Aparecieron burlas, exclusión en el juego, gritos intimidatorios, violencia digital entre estudiantes y también entre docentes, una evaluación escrita entregada a una estudiante no alfabetizada, un profesor que se niega a repetir lo que dijo cuando se lo pide un estudiante con discapacidad intelectual.

La segunda consigna pedía tres palabras sobre cómo se dirimen hoy los conflictos. Las dos que crecieron más en la nube fueron «actuar» e «ignorar».

Nube de palabras con las respuestas de la sala a la pregunta «¿cómo se dirimen hoy los conflictos?». Las más grandes son «ignorar» y «actuar».Las respuestas de la sala, en vivo. Las dos más grandes: «ignorar» y «actuar».

Tres etapas y un criterio

La segunda parte fue método. Diana ordenó la intervención en tres etapas.

Acercarse al problema sin estar colonizado. Llegar sin la versión que ya circula: en un caso público, sin la que dieron los medios; en una escuela, sin la que dieron en la sala de profesores. «Si llegás sabiendo quién es el problema, ya no vas a averiguar nada: vas a confirmar.» De ahí sale la única pregunta con la que se arranca, y se hace por separado, sin público, a cada persona: ¿qué necesitás? También a quienes van a sostener el proceso, porque a veces la respuesta honesta es que no se puede, y hay que dar un paso al costado.

El diálogo, si están dadas las condiciones. Recién acá se sienta a alguien con alguien, y no siempre se llega. Un encuentro mal preparado no es neutro: puede volver a dañar a quien ya fue dañado. Lo primero que se aprende en este trabajo no es sentar a dos chicos frente a frente, sino saber cuándo todavía no se puede.

La integración, que suele ser la que falta. Que quien dañó vuelva a tener un lugar y haga algo concreto. Acá Diana marcó una distinción: conmover es que alguien se emocione y llore en una reunión; mover es que haga algo que le atraviese el cuerpo. Un chico que se disculpa y vuelve al mismo lugar de siempre no se movió: se conmovió, y eso dura una semana.

Y hay alguien más mirando. El curso entero está esperando ver qué pasa: si quien dañó desaparece unos días y vuelve igual, la comunidad aprende que ahí no pasa nada. Lo que se decide en un caso se lo lleva puesto todo el grupo.

El criterio que atraviesa las tres etapas es la política BACI —bondad, acompañamiento, cuidado e integración—, que Diana creó y registró. «Suena blando y no lo es. Si una intervención no tiene esas cuatro, no es restaurativa: es un trámite con buena redacción.»

Placa de la clase: bondad, acompañamiento, cuidado e integración, el criterio que atraviesa las tres etapas.Bondad, acompañamiento, cuidado e integración.

Por qué la palabra importa

Cerca del final, Diana volvió sobre la palabra bullying. Trasladada al aula, traslada la lógica penal: hay un autor, hay una víctima, hay que identificarlo y sancionarlo. Y cuando no criminaliza, diagnostica. «O juez o médico. Nosotros somos educadores.»

La guía de la provincia de Buenos Aires pide desde 2012 mantener una posición crítica con el término, justamente por su impronta criminológica, y hablar de hostigamiento: una acción sostenida en el tiempo, sin tipologías de víctimas ni de victimarios. Las etiquetas se pegan y no se despegan. La que queda del lado de la víctima tiende a quedarse ahí, y esa identidad prolonga el daño en lugar de curarlo; quien queda del otro lado aprende a hacer eso que le dijeron que es.

Es el salto que damos sin darnos cuenta: dejamos de preguntar qué hizo una persona y pasamos a decir qué es. Un chico puede cometer un error. Lo que no puede es convertirse él en un error, porque un error se repara y una persona error no.

El material, y lo que sigue

La clase completa quedó grabada en el canal de SAJuR: ver la masterclass en YouTube. Tiene capítulos, para ir directo a cada tramo.

Un minuto de la clase: «El límite no repara». También está en YouTube y en Instagram.

Las placas de la clase quedaron publicadas y se pueden ver y descargar en PDF: Violencia escolar y prácticas restaurativas. Ahí están también las respuestas de la sala, anonimizadas.

La capacitación «Violencia escolar y prácticas restaurativas» empieza el jueves 24 de septiembre y sigue los jueves 1, 8, 15 y 22 de octubre: cinco clases sincrónicas a cargo del equipo docente de SAJuR: Eva Cavanna, Alejandra Zarza, Giselle Méndez y Miguel Assis. Los ejes recorren las trayectorias adolescentes y el análisis del conflicto, las perspectivas de los actores en situaciones de hostigamiento, el marco normativo de convivencia escolar, la participación comunitaria en la gestión de conflictos, y el impacto del nuevo régimen penal juvenil en las instituciones educativas.

Gracias a la Comunidad de Aprendizaje CoPAZ por abrir este espacio junto a la Sociedad Argentina de Justicia Restaurativa SAJuR, y a quienes se conectaron a seguirla.

Dónde seguirnos

Si algo de esto sirvió, la mejor forma de seguirlo es acompañar a las tres organizaciones que lo hicieron posible.

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